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El rediccionamiento de  la política estadounidense en Oriente Próximo

hd. En su último artículo sobre la nueva política de la administración Bush Seymour Hersh describe las operaciones de los servicios secretos en el Oriente Próximo. Mucho de lo que ya se podía suponer se perfila por sus investigaciones seriosas y provoca repelencia al lector.

EEUU fomenta aquellas fuerzas en Iraq que son responsables del terror. Desde la revolución islámica en Irán del 1979 EEUU ha apoyado sobre todo a los estados árabes suníes como Jordania, Egipto y Arabia Saudita.

Condoleezza Rice habló de un rediccionamiento estratégico en el que – expresionado de una manera simple – los suníes son los buenos y los shiíes son los malos.

Para poner un contrapeso a los rebeldes suníes en Iraq EEUU apoya al mismo tiempo a la oposición shií que había sido oprimida durante el gobierno de Saddam Hussein. Muy a pesar de EEUU el gobierno shií en Iraq tiene buenas relaciones con Irán.

La oposición en Líbano contra el gobierno pro-americano de Fuad Sinioras es encabezada por la organización shií Hizbulá bajo Hassan Nasrallah. En este caso EEUU apoya al suní Siniora. En Líbano están operando -como contrapeso a Hizbulá shií- radicales suníes, acerca de los cuales se dice que mantienen relaciones estrechas con al Qaida. En otras palabras: EEUU con su política de des-estabilización está fortaleciendo tanto a los shiíes como a los suníes y, al fin y al cabo, a al-Qaida, que pretende combatir desde a más tardar el 11 de septiembre de 2001, en una guerra contra el terrorismo que puede tardar, según el vicepresidente Cheney, hasta cuarenta años.

Otro país de papel sospechoso es Arabia Saudita, que – siempre según Hersh – apoya a EEUU y a Israel. Especialmente el príncipe Bandar, el actual consejero de seguridad saudí, que ha sido el embajador saudita en Estados Unidos durante 22 años, ha cultivado siempre una estrecha amistad con George W. Bush y Dick Cheney, a los cuales sigue encontrando en mítines privados. Impulsado por el miedo de un aumento de poder de la minoría shií en su país, a la que Irán pueda apoyar, los saudís se comprometieron a ese deal con EEUU.

El presidente Bush reprochó a Siria y a Irán de apoyar a los insurgentes en Iraq y de matar con eso indirectamente a soldados americanos. Al mismo tiempo Arabia Saudita y EEUU están financiando la congregación musulmana suní radical en Siria. Aunque EEUU es un enemigo declarado de la congregación musulmana no obstante está de su parte en la lucha contra Siria. Aquí también se quiere incitar el país a una guerra civil parecida a la de Iraq. Dijo Hassan Nasrallah – según Hersh – que EEUU quiere dar nueva forma al Oriente Próximo y que por eso trata de sembrar la discordia y disturbios tanto en Líbano como en Siria.

El procedimiento de EEUU recuerda las operaciones secretas como por ejemplo el asunto Iran-Contra. Aquí también se dejó en la incertidumbre al congreso y jugó con el poder de una manera sospechosísima.

Advierte Hersh que la opción militar de EEUU contra Irán no se acabó. Dos grandes portaaviones norteamericanos se encuentran en el Golfo Pérsico; existe también un plan de bombardeo detallado. Es cierto que surge resistencia aquí y allá pero el mando al ataque no está excluído en esta primavera. El presidente Bush exigió que sea posible atacar a Irán dentro de 24 horas.                                                      

(Horizons et débats, 26 mars 2007, 7e année, N°11)

mise à jour  le 26/03/07