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20 décembre 2014
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Horizons et debats  >  2008  >  N°26, 30 juin 2008  >  Guerra en Afganistán – grave infracción a la Carta de la ONU [Imprimer]

Guerra en Afganistán – grave infracción a la Carta de la ONU

Urgente apelación al Consejo de derechos humanos de la ONU

El miércoles 4 de junio, durante una sesión del Consejo de derechos humanos en el Palacio de las Naciones en Ginebra, tuvo lugar un encuentro informal sobre el tema: «The humanitarian Tragedy in Afganistán – Human Rights Violations and Health Effects» (La tragedia humanitaria en Afganistán – violaciones de los derechos humanos y consecuencias para la salud). Frente a interesados oyentes, entre ellos numerosos estudiantes, los conferenciantes presentaron un panorama tétrico y apelaron a la comunidad de los estados a tomar medidas. El encuentro fue organizado por las ONGs Centre Europe-Tiers Monde (Cetim) y por International Educational Development (ied).

thk. En la mesa redonda participaron el Profesor Mohammed Daud Miraki, politólogo afgano y experto en oriente medio y cercano, Dr. Daniel Güntert neumólogo y médico internista suizo, y el Dr. Alfred de Zayas ex funcionario de la ONU y Profesor en la School of Diplomacy en Ginebra. La discusión en la mesa redonda estuvo dirigida por la abogada Dr. Karen Parker, Presidenta de la organización no gubernamental Internacional Educational Development y la Association of Humanitarian Lawyers.

Siete años de guerra y sólo destrucción

Daud Miraki, quien regresó de Afganistán hace dos semanas, describió la estremecedora situación actual en Afganistán: después de siete años de guerra (más larga que la segunda guerra mundial) el país está en un estado desolador. A pesar de las aseveraciones de los exponentes militares, no se ve reconstrucción alguna. Ni la cuota de analfabetos ni el número de los que dejan la escuela ha mejorado. Las llamadas ayudas humanitarias benefician sobre todo a las organizaciones internacionales, y sólo un mínimo a la población. El número de los que padecen hambre sigue aumentando, la agricultura está abandonada, las personas no se animan a trabajar la tierra por miedo a las luchas y los bombardeos de los ocupantes. Sólo el cultivo de la droga es floreciente, sobre todo en las zonas que están bajo control de los aliados.

Los habitantes están hartos

El gobierno actual de Karsai, que Miraki caracteriza como un gobierno marioneta manejado por EE.UU., no tiene ningún apoyo popular y es despreciado por la mayoría. Su influencia no va más allá de Kabul y se apoya en el poder de EE.UU. y sus aliados, pero la influencia de éstos va decreciendo cada vez más. La población desprecia y rechaza los métodos de los ocupantes. La fuer­za bruta con la que tratan a la población en la «caza de terroristas» es indescriptible y es una grave violación de las Convenciones de Ginebra y los derechos humanos: por ejemplo, a la noche secuestran arbritariamente a los hombres de sus casas para torturarlos o asesinarlos sin motivo. Los habitantes están hartos y quieren que los ocupantes se vayan cuanto antes.

Imágenes del horror

El Profesor Miraki se refirió a otro problema de gravedad: la contaminación del medio ambiente por el uso de armas nuevas y aún desconocidas, sobre todo bombas UE (uranio empobrecido). Como consecuencia de los bombardeos, hay zonas enteras, como en Irak, que se han tornado inhabitables. La población en esas regiones padece terribles enfermedades, sobre todo cáncer y deformaciones genéticas. Tanto el número de muertos de cáncer, como el de recién nacidos con deformaciones, ha aumentado de forma rasante. Miraki documentó sus testimonios con imágenes y estadísticas. Demostró su comprensión por la lucha de resistencia de la población contra las tropas norteamericanas y sus aliados, que no tiene nada que ver con terrorismo, sino que es una lucha armada legítima contra una ocupación ilegítima.
Seguidamente, el neumólogo Dr. Daniel Güntert explicó los efectos de las armas de uranio en el organismo humano. Mostró como las nanopartículas radiactivas que resultan de la explosión de armas con uranio, entran en el cuerpo humano y destruyen la estructura celular, con consecuencias devastadoras para el organismo.

Hechos medicinales sobre la contaminación con UE

Las repercusiones sobre la salud dependen de la cantidad, la frecuencia y la duración de la exposición al UE. Una dosis alta ataca las vías respiratorias y en pocos días lleva a la muerte. Dosis menores provocan síntomas no específicos (cansancio, caída de cabello, diarrea etc.), debilitamiento del sistema inmunitario, diversas reacciones infecciosas (riñones, infecciones crónicas del aparato respiratorio), cambios en los cromosomas (lo que lleva a deformaciones en los recién nacidos), diversos tipos de cáncer (de pulmón, hígado, piel, leucemia, ganglios limfáticos etc.).
Dr. Güntert explicó que es sabido que para la radiación ionizante hay una relación lineal entre dosis y efecto, y que las dosis son acumulativas. Una vez que el cuerpo las ha asimilado, las partículas de UE pueden dañar las células humanas hasta mil veces más que los rayos X.
Después de una explosión de munición UE, se producen altas temperaturas que hacen que UE se oxide (óxido de uranio UO2). Ese metal, al quemarse, forma partículas de 1 hasta 10 μm o aún inferiores, similares a un polvo muy fino. La inhalación es el camino más directo para la contaminación: esas finas partículas entran en el cuerpo a través del aparato respiratorio y penetran en el tejido pulmonar (alvéolas); las más pequeñas de ellas (menos de 5 μm) atraviesan las membranas de las alvéolas y llegan hasta el aparato circulatorio. Es decir, los soldados y los civiles expuestos inhalan pequeñas partículas radiactivas que se fijan en el tejido pulmonar y, transportadas por la sangre, en cualquier otro órgano.

Aumento de los casos de cáncer

Se hicieron diversos estudios epidemiológicos con trabajadores en minas de uranio y en la industria atómica. Esos estudios muestran una relación entre la exposición al uranio y un creciente riesgo relativo de cáncer de pulmón o fibrosis pulmonar. Entre personas que trabajan en la transformación del urán se observó un aumento de distintos tipos de cáncer (del sistema linfático, cerebro, riñón, mama, próstata y pulmón).
Según estudios hechos por Lauren Moret, veteranos de la guerra del Golfo que estuvieron expuestos a UE, sufrían de tumores cerebrales y diversos trastornos en el cerebro.
Debido a la doble capacidad tóxica del urán, radiológica y química, resulta difícil determinar los riesgos cancerosos de UE. En pruebas de sangre de veteranos, se pudo demostrar que UE provoca una mutación de distintas células humanas (células osteoblásticas), en un carcinoma fenotipo, y anomalías en los cromosomas o daños genéticos.
Después de inhalar UE, las células más importantes que son atacadas son las macrofages y epiteliales. Las macrofages operan sobre todo en el sistema inmunitario. Producen diversas substancias que ayudan a regular reacciones infecciosas.
La respuesta a una infección es un componente esencial de las propias defensas; infecciones excesivas, persistentes o patológicas favorecen el surgimiento de enfermedades, entre ellas de cáncer (hasta aquí la exposición del Dr. Güntert).
Los hechos son alarmantes y muestran los efectos devastadores de esas armas; como lo ha dicho Karen Parker en repetidas situaciones, su uso está prohibido por ser una grave infracción a las Convenciones de Ginebra.

 Una guerra genocida

El último conferenciante fue Prof. Alfred de Zayas. Él puso su atención sobre el aspecto del derecho internacional en la tragedia afgana. Recordó que las Naciones Unidas se crearon para lograr y velar por la paz y no para hacer guerras. La función del Consejo de Seguridad es impulsar la paz y no imponer la paz por medio de bombardeos. Esa es la paz de los cementerios. De acuerdo al Artículo 2 (3) de la Carta de la ONU, todos los 192 miembros están obligados a solucionar litigios por medios pacíficos. Cuando se quiere obligar al Taliban a una «capitulación incondicional» ésto levanta el fantasma del genocidio. Tenemos que reflexionar y demandarnos porqué la ONU, desde hace siete años, hace la guerra en Afganistán. El Dr. de Zayas pregunta: «¿Es ésto compatible con la Carta de la ONU? ¿Es ésto a favor o en contra del pueblo de Afganistán?». Decenas de miles de civiles han sido muertos en nombre de las Naciones Unidas. El país ha sido apestado usando substancias químicas y armas UE. Ésto es contrario a la Convención de Ginebra de 1949 y al mandato de proteger el planeta – herencia común de toda la humanidad. Pareciera que en las últimas dos décadas, la santa obligación de la organización ha sido apresada para mantener la hegemonía de los estados poderosos. Mientras que la autodeterminación es considerada como Jus cogens o derecho internacional ineludible, se le niega ese derecho al pueblo afgano.
Es el momento de parar con los bombardeos y los «daños colaterales» en la población civil. Es el momento de retirar las tropas extranjeras, que son consideradas por la mayoría de la población afgana como ocupantes y no como libertadoras. Sí, la doctrina «Responsability to Protect» exige de las Naciones Unidas proteger al pueblo afgano de la destrucción de su existencia y su entorno. El continuar esta guerra no tiene sentido y es criminal, como lo fue el bombardeo de Vietnam del Norte, Laos y Camboya por EE.UU. en los años 60 y 70. Será necesaria una ayuda masiva de reconstrucción para reparar los daños cometidos hasta ahora. Para terminar dijo el Dr. de Zayas: se lo debemos al pueblo de Afganistán en nombre de los derechos humanos y la solidaridad internacional.
En la discusión al cierre, muchos de los presentes exigieron que se transfiriera al Consejo de derechos humanos estas violaciones, con el llamado urgente de poner lo más pronto posible un reportero especial tanto para Afganistán como para Irak (ver recuadro). EE.UU. y sus aliados podían hasta ahora hacer lo que quisieran sin ser tomados en cuenta por la opinión pública. Se habló nuevamente del genocidio que se está realizando lentamente por el uso de las armas con uranio.
La ONU también dispone de mecanismos que permiten una rápida investigación sobre estos hechos. La comunidad internacional tiene que reaccionar; no es posible que bajo el pretexto de la liberación de la mujer, democracia y lucha contra el terrorismo se ignore el derecho internacional y la comunidad internacional guarde silencio. El acto dejó sentada una clara señal que no podrá quedar sin efectos.    •

Proyecto de derechos humanos «International Educational Development»
Oficina de las Naciones Unidas, San Francisco, California
8a Sesión del Consejo de derechos humanos de la ONU

Situaciones en los derechos humanos que hacen imprescindible la atención del Consejo*

La «International Educational Development» se ocupa de tres situaciones – en Afganistán, Irak y Sri Lanka – en las cuales, desde largo tiempo, tienen lugar conflictos armados; en estos lugares no hay ni un reportero especial ni un experto de independiente item 10 (para apoyo técnico y organización eficiente de las instituciones de derechos humanos). La situación en esos tres países ilustra las trágicas consecuencias que resultan cuando el Consejo se deja arrinconar por ciertos actores (que no se limitan a los gobernantes de esos países) y entonces demuestra su inefectividad cuando se trata de poner fin a la mortandad, las hambrunas en las víctimas civiles de los conflictos armados, el genocidio premeditado y otras graves violaciones de los derechos humanos.
En Afganistán las tropas de EE.UU. están obligadas por ley a garantizar las necesidades vitales de la población civil. Sin embargo, cientos de miles de ciudadanos afganos, sobre todo mujeres y niños, no tienen para comer. Ésto no es sólo en las regiones rurales sino también en Kabul, que supuestamente está bajo control de las fuerzas militares extranjeras.
El Consejo debe proceder. En Irak la situación está de tal modo fuera de control, que cientos de miles de iraquíes cubren los criterios para asilo político. Los hospitales siguen siendo atacados y, al igual que en Afganistán, el uso de armas de uranio ha llevado a un crecimiento masivo de recién nacidos deformados, cáncer y otras enfermedades, y ha inutilizado gran parte del terreno destinado a la agricultura.
El Consejo debe proceder. En Sri Lanka, el interés geopolítico de EE.UU. en instalar bases militares en las regiones de los tamiles, ha llevado a una presión mayor de EE.UU. sobre la UE, el Reino Unido y Canadá.
Lo que sin lugar a dudas es un conflicto armado, se lo convierte en terrorismo y lucha contra el terrorismo, lo que conduce a ignorar totalmente el derecho internacional humanitario y a un intento racista de demonizar al pueblo de los tamiles en general. Para ese conflicto no habrá solución mientras se opere con el concepto «terrorismo». Para ese conflicto no habrá solución mientras el pueblo de los tamiles siga siendo agredido de ese modo tan racista. El Consejo, en acuerdo con los deseos del Alto Comisario y sus mandantes, debe intervenir para que se amplíe la competencia del Alto Comisario en Sri Lanka. Si las autoridades siguen oponiéndose, el Consejo debe llamar a una reunión extraordinaria.

*    Dos días después de ese encuentro informal en la ONU, Karen Parker , como presidenta de la ONG International Educational Development, habló en el Consejo de derechos humanos y presentó reclamaciones concretas.